3.12.11

Diálogos de merienda

—¿A quién se le habrá ocurrido cerrar los paquetes de vainillas por el medio? Porque TODOS los paquetes de vainillas se abren por el medio.
—Como las Club Social.
—No, no. O sea, sí, pero es distinto. Las Club Social se abren a lo largo, porque es un paquete individual y las galletitas están unidas, así que lo tenés que abrir entero. En cambio, las vainillas son únicas: siempre empezás comiendo las del medio.
—Es incómodo para guardarlas si no te comés, aunque sea, la mitad.
—Es verdad. Igual es difícil no comerte mínimo la mitad, a no ser que compres de los paquetes dobles.
—Pero si comprás los grandes es porque vas a hacer una merienda acorde, invitar a mucha gente.
—O porque sos fanático de las vainillas.
—Nadie en su sano juicio es fanático de las vainillas.
—¡Ay! No digas eso. Poder mojar la vainilla en la chocolatada es una de las razones por las que creo en Dios.
—Sí... Igual, todos los paquetes de galletitas son incómodos para guardar una vez abiertos.
—Lo que pasa es que las galletitas nacieron para vivir en latas. Esos paquetes con pliegues imposibles y abrefáciles mentirosos son un invento moderno muy estúpido. La mayoría de los inventos modernos son estúpidos. Como el aparatito ese que tira perfume cada tanto tiempo.
—Uno anda bien por la vida, haciendo sus cosas y de repente... ¡Pshh! ¡Pshh! ¡Pshh!, te ataca una oleada de Glade que te anula los sentidos...
—A la gente le gustan los aparatos que hacen las cosas por uno.
—Sí, pero está bueno hacer esas cosas. Además, ¿qué necesidad hay de andar perfumando el ambiente cada quince minutos? ¿Qué olores pretender tapar? ¿Y por qué tapar olores con más olores?
—No nos gustan los perfumes.
—Están buenos los olores comunes. El olor a pasto, a lluvia, a bizcochuelo horneándose, a café recién hecho, a madera, a fósforo ni bien lo apagás. Ningún desodorante nunca va a estar a la altura de esas cosas, ni con sus brisas polares ni flores del bosque encantado, ¿qué carajo es eso? ¿Cómo meten el aroma de un bosque en un envase de desodorante?
—Para mí que es mentira.
—A la gente le gustan los aparatos que hacen las cosas por uno porque así ganan tiempo.
—Esos preciados minutos que uno necesita para tomar su BlackBerry y tuitear: "estrenando nuevo lavaplatos!!". Son tiempos modernos.
—Es estúpido.
—Es como en la escuela cuando buscábamos resúmenes para no tener que leer. El mismo concepto.
—No sé.
—Qué sé yo.
—Puede ser.
—En una de esas.
—...
—Espero que nunca a ningún imbécil de la industria de la merienda se le ocurra cerrar el paquete de vainillas por sus extremos. Sería el fin.

Polanesa

2 tuvieron algo para decir:

ayreonauta dijo...

Son dos industrias, la de los alimentos y la de los envases. La última, obviamente, es un invento nuevo; nuevo y necesario, porque nos volvemos seres superficiales que eligen paquetes en lugar de galletitas, respuestas en lugar de preguntas, caras en lugar de personas y carisma en lugar de capacidad. Quizás el envoltorio está ahí para evitar que veamos aquello con lo que realmente estamos interactuando, lo que elegimos, lo que votamos, que en realidad no elegimos ni votamos. Incluso si es transparente, uno piensa en la abertura del medio en vez de en las vainillas. Es una transparencia opaca. Tu mente ya no es tu mente; es un actor. Porque las cosas ya no son cosas; son paquetes.

Odio arruinar tu blog, Pola, pero jodete por hacerme pensar :P

[Has] dijo...

Brindo, primeramente, por el fanatismo a las vainillas. Nunca me percaté del detalle del lugar para abrirlas. Mi vida no ha cambiado por ello, pero me alegra mucho saberlo ahora.
Segundo, brindo también por el olor del fósforo apagado, ah.. elixir absoluto. Una vez, una garompa de esas automáticas me escupió casi en plena cara. No lo rompí a las piñas porque no estaba en mi casa, pero realmente, ¡qué pelotudez!
A mi me gusta como se abren las obleas. Porque es por un extremo, pero después, con un poquito de habilidad y tiempo al pedo, podés desarmar su compacta organización desde donde se te cante.
Ah, y también brindo por las meriendas, definitivamente la mejor de las comidas. Sí, ando con ganas de brindar, vio.

Puto el que no merienda.
Salute, Polaca.