13.5.11

Todo eso que pasa dentro de un tren que sigue velozmente su recorrido mientras yo espero en el andén a que llegue otro menos lleno. Ilusamente.

La frase de la semana:
"¿Cómo puede ser que se sigan prendiendo bengalas después de Cromañón?"

Puede ser. De hecho es. Lo que no puede ser creíble es que haya gente sinceramente sorprendida ante esta realidad. Pasaron muchas cosas después de Cromañón que, socialmente, pueden resumirse en nada. El rock entró en shock: como primera medida debió suspender inmediatamente las bengalas. Pasada la conmoción, la ausencia de pirotecnia en los recitales se prolongó gracias a la memoria y al respeto, a la sangre y a las voces.

Pero me escucho y pienso... No estoy hablando de sociedad, ni siquiera de juventud; estoy hablando de rock. Tampoco estoy hablando de consciencia, de comprensión; estoy hablando de respeto. Y así de efímero como es el rock en medio de tan diversa sociedad, así de efímero es el respeto y la memoria en el curso del tiempo.

Seamos realistas: el respeto con el tiempo se desgasta y la memoria se pierde si no se la acompaña con una directa conscientización. Y para que esta consciencia sea auténticamente colectiva y perdure en el tiempo, es necesario un lazo de identidad. Todos deberíamos identificarnos con las 194 víctimas de Cromañón. Porque fueron víctimas al azar. Porque pudo pasar en otro lado o porque pude estar ahí.

Sin embargo, casi nadie se identifica con Cromañón. O porque eran unos inadaptados, si hasta tenían una guardería en el baño (¡¿?!), el problema es la "falta de educación". O porque eso con Roger Waters no pasa, el tema es la "falta de educación". O porque a mí jamás se me ocurriría prender una bengala, ni siquiera una estrellita en Navidad, pasa que "falta educación".

Y quienes sí se identifican, en el fondo saben que "194 pibes no murieron por culpa de una bengala", que la bengala fue apenas un disparador, la primera ficha de una serie de corrupciones, irresponsabilidades e idioteces que produjeron ese efecto dominó que derivó en tragedia. Entonces, por respeto, no las prendemos. Por memoria las repudiamos. Pero no somos conscientes de su peligro.

Y cuando hablo en primera persona del plural y digo que "no somos conscientes de su peligro", no me refiero al ámbito del rock, no me refiero a la juventud. Me refiero a la sociedad en su conjunto, la misma que hoy se alarma porque cómo puede ser que se sigan prendiendo bengalas después de Cromañón. Porque ahora resulta que nunca dejaron de encenderse bengalas y semejantes en las canchas. Y que alguien me explique cómo es eso de que ahora, tiempo presente, actualidad coincidente con el momento en que escribo este enunciado, coexistente con la plenitud del Fútbol Para Todos, cómo puede ser que "ahora" y que "nunca" al mismo tiempo. Ese "nunca" que se refiere tanto al ahora como al que lo precedió. ¿Cómo fue que se coló aquel "nunca" en esta historia post-Cromañón? Ese "nunca" que no tiene nada que ver con el "nunca más" que se continúa en el futuro de un pasado reciente, sino todo lo contrario, un "nunca dejaron de" que precede al último y más reciente morbo.

La estupidez humana en la masa se magnifica. Se puede hablar de estupidez social. Y este exceso de estupidez volvió a llevarse una vida. Estúpidamente. Hoy están (y estamos) buscando un nombre y apellido que represente una mínima justicia. Pero sabemos que esto no alcanza.

No alcanza, en parte, porque la pirotecnia sigue ingresando en los eventos públicos. A vos seguro que cada tanto te cachean. Incluso es probable que te hayan arrebatado el encendedor alguna que otra vez. La botellita no pasa seguro. Pero la pirotecnia parece haber encontrado caminos alternativos (y eso que no está la madre de Fontanet para repartir ¡¿?!). Y nadie se hace drama, porque es linda la pirotecnia en el fútbol. Es parte del folklore. Hasta los medios festejan. Mire qué hinchada.

Pero no alcanza, principalmente, porque somos una manga de pajeros. Todos. No podemos exigirle a nadie que nos cuide, porque nadie nos puede cuidar. (¿La policía? ¿El Estado?). Nadie nos puede cuidar. Y ya de por sí el día a día es una guerra como para andar por ahí muriéndonos y matándonos entre nosotros por idioteces. Tenemos una necesidad imperiosa de tomar consciencia, pero no sólo de que el fuego quema, de que la bengala es peligrosa y todas esas obviedades que eludimos con devoción. Deberíamos tomar consciencia también de que yo te tengo que cuidar a vos y que vos a mí, porque no nos queda otra.

Polanesa

5 tuvieron algo para decir:

[Has] dijo...

Yo ya hablé tanto de este asunto en todos estos días que ni se si debería seguir, pero bueno. Como con vos no, y el post me pareció muy acorde, porque que alguien plantee lo que carajo piensa con la seriedad que merece no es poco decir hoy por hoy (menos que menos en interné', donde todo es tan gratuito) acá estoy. Me encantaría saber por qué el coso este me avisó recién hoy que actualizaste, cuando lo visito a diario.. pero bueno. Cosas que pasan.

A mi me cuesta encontrar una postura del todo cómoda respecto a este tema. De movida, no me sorprende para nada que siga habiendo bengalas en los shows, no así que haya accidentes. Es decir, yo nunca llevé ni llevaría bengalas a un recital o a la cancha, ni antes ni después de Cromañón, pero por el simple hecho de que no me divierte para nada gastar guita en pirotecnia, y de que seguramente sería considerablemente pelotudo manejándola, no para quemar a otro quizás, pero para quemarme yo. Pero sí disfruto de ella, salvo cuando es demasiado excesiva, y durante las fiestas, porque los perros se vuelven locos y sufro por ellos. La cuestión es que si mi costumbre y habilidades hubiesen sido otras, aún hoy por hoy sería de los inconscientes/irrespetuosos/otra-palabra-a-definir-porque-no-creo-ser-ninguna-de-esas-cosas que insistiría con la cuestión, en lugares abiertos. Y puteada/s de por medio de casi cualquiera que me lea (presumo), paso a explicarme.

Primero, digo que no soy inconsciente porque, justamente, estoy hablando de este asunto. Digo, entendiendo el posible peligro del tema y lo que pasó en repetidas ocasiones; incluso fui a Cromañón mes y medio antes de la puta tragedia a ver a Carajo y también hubo bengalas, a quiensea gracias no tuve a ningún amigo en el recital de Callejeros (aunque me la pasé llamando a uno que no terminó yendo porque no consiguió la guita). También he ido a ver a La Renga, al Indio, y bueno, todos ya conocemos el quilombo de lucecitas que se arma ahí. Hago la salvedad de lugares abiertos o no, porque definitivamente me parece relevante, aunque sobra la evidencia de que accidentes pueden ocurrir de cualquier manera, porque hay pelotudos e hijos de puta de todos los calibres. Por suerte, no he tenido tampoco amigos accidentados más allá de algún mínimo chispazo sin mayores inconvenientes, así como yo me he llevado mi pierna al hombro después de un pogo, y etcéteras del estilo.

Me parece importante aclarar que, probablemente, de haberme pegado la tragedia (todavía) más de cerca, o haber "sufrido" directamente de alguna forma algún problema con cualquier elemento pirotécnico relativamente grave, supongo que mi opinión podría ser otra. Supongo, porque la verdad que no se. Pero entendería que eso me hiciese "temerle" más al asunto, o que la iniciativa de respeto que se plantea la compartiese un poco más. Con esto, quiero decir simplemente eso: entiendo de lo que se habla, y sencillamente no lo juzgo; no me parece ni acertado ni errado hablar de respeto al prender o no una bengala, ni tampoco me parece descabellada la preocupación gobernante hoy por hoy. Pero, justamente, al no querer hacerme cargo de los calificativos que puse antes porque no creo merecerlos, es que aclaro esto. Así como yo entiendo y no juzgo, creo que hay algunos casos como el mío que ameritan lo mismo.

[Has] dijo...

Alguna vez el Indio, con su habitual lucidez, dijo algo así como que los padres de las víctimas, en la génesis de lo que sentían, buscaban algo parecido a la venganza. No tengo ni por puta la forma de ponerme en un lugar tan desgarrador, y lo único que tiendo a pensar es que mis ganas de salir a matar a alguien serían bastante considerables. Dudo mucho que una condena, ver a alguien en la cárcel, me diera algo más que un alivio parecido al que puede generar la muerte de alguien querido que lucha meses en una cama contra alguna enfermedad terminal de mierda. Ese alivio de que algo terminó, de sacarse un peso de encima, de decir 'bueno, ahora a seguir', y ni siquiera. Eso me resulta todo muy personal, y casi al pedo debatirlo. Absolutamente cualquier postura de alguien realmente afectado directamente por la tragedia me parecería respetable, desde el padre de Pepito que quiere agarrar un .45 y matar a Chabán, la banda, y quien sea, a la madre de Juanito que organiza 40000 marchas para que vayan todos en cana. No hay nada que hacer para llenar ese vacío, ni matar, ni conseguir justicia, ni lograr que paren las bengalas, ni nada. Absolutamente nada.

También Solari dijo en esa misma entrevista (creo) que no podía ver a Chabán como un asesino, aunque sí creía que tenía que asumir responsabilidad por lo sucedido porque fue algo que le explotó a él. Sencillamente. Yo coincido, e ídem para la banda y demás, o quien carajo crea cada uno que tenga que pagar por esta cuestión. También mencionaba en algún otro momento o entrevista, exactamente lo siguiente:
"En referencia a las bengalas y demás, digamos que la cultura rock tiene eso, también: no es una cultura progresista, de todo prolijito. Ahora les recomendamos a los chicos que no vayan con pirotecnia al show (…) Pero, en definitiva, a mí me cuesta mucho renegar del folklore de las bengalas y las banderas del rock. Creo que el rock es eso. Yo tengo la imagen de ‘Juguetes perdidos’ en River, entrando a cantar con todo eso y… ¡Guau! No es sopa. Yo no quiero renegar definitivamente de todo eso. Aunque, desde ya, en este momento tiene que primar el respeto y el cuidado.
A algo así apunto, y no porque considere palabra santa todo lo que diga el Indio, pero quiera o no, coincido. Es decir.. en ningún momento, desde el vamos, sostengo que vaya a pasarla mal en un show donde no haya bengalas, para nada. Ni por puta. La voy a pasar bárbaro, como ya la he pasado. También la he pasado bárbaro haciéndome bosta en un pogo, como en otros tantos sentadito en una platea, o parado a un costado en el campo. Alguna vez aguantando en la valla, otras bien desde el fondo porque venía medio dormido. Y así con todo; algunas veces disfruté con una cosa, otras veces con otra. Las bengalas simplemente me suman algo en determinados momentos, así como a X artista no le despego los ojos durante todo el show, o como también en algún momento puedo cerrar los ojos para escuchar a la gente cantando o una guitarra que me hace llorar el alma, incluso un ukelele como con McCartney. También puedo darme vuelta o pegar saltos para mirar a la gente, las tribunas, mirar a una minita desgarrándose la garganta cantando Del Visitante a voz de cuello, y qué se yo, mil ochocientas cosas más que no pasan arriba del escenario ni con el artista al que le garpé la entrada.

[Has] dijo...

Acá me veo obligado a traer, y con mayúsculas, a la gran HIPOCRESÍA. Porque está habiendo tanta, que yo no se, se que es todo una gran bosta, pero no me imaginé que tanto. De lo que puede decir la tele o algún boludo de turno, mejor ni hablo, porque no termino más. Pero me he cansado de leer a gente renegando contra este "folklore", puteando a "los que quieren ser parte del show, pero el show está en el escenario", que han sido los mismos que han sabido llevar bengalas, o llorar mirando una de esas postales que deja Juguetes Perdidos desde una tribuna, o de la misma forma, un Jijiji y el pogo más grande del mundo. Porque no entiendo la diferenciación en putear a uno que disfruta de lo que le puede aportar una bengala, con otros miles que la pasan bomba haciendo pogo. ¿Hay que hablar de estadística? ¿De probabilidades? ¿El pogo "es más seguro" y por eso está bien? No se.. a mi no me parece. A Pearl Jam se le murieron 9 pibes en una avalancha.. ¿y si eso pasara acá, de qué estaríamos hablando? ¿de prohibir qué? ¿de hacer qué cosas? ¿Hablaríamos de algo, o lo aceptaríamos como "qué tragedia, cómo pudo pasar"? ¿Y si es así, hasta cuando? ¿Hasta que vuelva a pasar? ¿Ese es el precio, al final de todo? ¿Esto sí porque no pasa tanto, esto no porque ya pasó varias veces?

No se. Yo comprendo con toda la sinceridad que puedo tener que venga alguien y me diga 'loco, yo hoy veo una bengala y se me parte el alma en dos'. Y también puedo entender a otro que me diga 'si escucho Callejeros hoy, me tiro a llorar en el piso acordándome de mi hermano'. O a otro que me tire un 'y esos hijos de puta quieren seguir tocando, la puta que los parió'. Yo los puedo entender a todos. Pero también puedo entender a toda la otra parte, al que quiere seguir viendo a la banda porque le hace bien, al que escucha un tema en la radio y se acuerda de todas las veces que se tomó una birra con su amigo mientras sonaba ESA canción, y a otro como yo, que por ahí fue a San Luis a ver al Indio después de llegar de pedo con la guita, y lo único que lo levantó un poco entre el frío que tenía por el hambre y estar insolado fue ver semejante espectáculo mientras escuchaba 'Banderas rojas, banderas negras..'.

También entiendo que la "cercanía" al hecho transforme las cosas, pero de nuevo, me sigue resultando hipócrita. Yo no puedo salir y decir 'no, bueno.. la verdad que me parecería cualquiera que en el próximo show se prendan bengalas', me resulta más irrespetuoso decir eso y después seguir como si nada porque simplemente pasó más tiempo.

[Has] dijo...

En fin, no se. Verás que escribo semejante cosa y sigo sin llegar a una conclusión demasiado fuerte, que no se si la habrá. En algún lugar supe decir que YO, personalmente, prefiero ciertos riesgos a muchas seguridades. Y me parece que es lo que me sucede acá. Porque 'si las cosas se hicieran bien', podemos erradicar las bengalas, las avalanchas, el pogo, la previa descontrolada de tantos, los micros sin techo, luces o ventanas que llevan a tantos pibes por 2 mangos, los hijos de puta de siempre que aprovechan la multitud para robar, las banderas que complican los cacheos, los bombos en las canchas (no sea cosa que algún día un loco revolee uno y le arranque la cabeza a otro), yo que se. Todo. El tema es ver qué precio se termina pagando. Y qué resultados trae. Y la verdad es que a mi, prohibir como se habla de prohibir, me parece una pelotudez, una involución asquerosa de un progresismo que no existe, es levantar la alfombra y esconder la tierra abajo. No estamos haciendo nada, supongo que mayormente por pajeros, como decís, y otro poquito por no saber qué mierda hacer. Y lo único que queda es cuidarnos entre todos, de nuevo, como dijiste. Así como no muere un pibe pisoteado por otros 227 cuando se tropieza en el medio de un pogo, no se tendría que morir nadie por una puta bengala. Pero bueno, pasa. Y yo lo que no quiero es volver a agarrarme la cabeza cada vez que me entero de otra de estas mierdas, pero eso va a pasar el día que el respeto y el cuidado por el otro, propiamente dichos, sean moneda corriente. Y dudo mucho estar vivo para cuando eso pase. Porque de hecho, no creo que pase nunca.

--
Disculpá la verborragia, o como quieras llamarle a esto, ja.

Salute.

Julieta Rocío dijo...

Tenés mucha razón. Nos quedamos en la misma, sin llegar mucho a nada, pero ahora creo que es muy difícil hacerlo.
A mí me encantaban las bengalas de chica. Nunca prendí una tampoco, pero sí las disfrutaba y por ahí me mandaba atrás de una para llegar más adelante.
Y recién nomás yo pensaba que eso que sentía era una cuestión infantil, una estupidez adolescente que no tenía nada que ver con el recital que iba ver, con la música que iba a sentir. Y tal vez fuera así, pero tal vez no.
Capaz que yo sentía todo eso no porque era chica, sino porque no había estado en Cromañón. Entonces ahora todo me parece una gran pelotudez, que no tiene ningún sentido y que no suma nada. No soy más adulta ni más coherente que antes; soy distinta. Y si es así entonces no puedo pedirle a nadie que cambie como lo hice yo. Pero no sé.
No creo que haya que prohibir las bengalas en los recitales, porque las bengalas ya están prohibidas. Se permite el pogo y la avalancha, pero no las bengalas. Por eso hay que pasarlas de querusa, porque es una picardía del rocanrol, su humilde forma de resistirse ante el sistema. Entonces el tema no pasa por prohibir nada. No se puede prohibir algo que ya está prohibido. No es una puerta con candado, ni un matafuegos vencido. Es una cosa nuestra y de nadie más.
En lo personal no les tengo miedo. No me acuerdo de haber ido a un recital con bengalas, pero sí a la cancha y no es miedo lo que me agarra. Lo que me da es una angustia tremenda, me siento idiota, me da la sensación de que algo está muy mal y no sé qué es. Lástima, también. Y tal vez esto sea culpa de Cromañón. Pero tal vez no. Yo no sé.