20.4.11

Cómo creer en la justicia y no sentirse un pelotudo

Hace veinte años, Walter Bulacio murió como consecuencia de haber pasado por una comisaría nacional y popular. Su familia hoy sigue exigiendo justicia. Este mes, luego de dos décadas de pelotudeo y burocracia judicial, la causa debería llegar a juicio, pero no para juzgar la muerte de Walter, sino la privación ilegal de su libertad. (= De todas formas, el asunto volvió a posponerse porque un tipo se jubiló. (= (=

Seis años después de la masacre de Cromañón, la Justicia continúa tanteando el terreno para ver con qué mínimos desechos nos conforman. Le rebajan la condena a Omar Chabán, se la agregan a los integrantes de una de las bandas que por casualidad tocó aquella noche y agarran a un par de funcionarios inútiles para darle un poco más de credibilidad al asunto. Eso hoy. Mañana y dentro de quince años habrá que ver cómo y cuánto avanza la causa. (= (= (=

Víctor Martínez, testigo clave en la causa del obispo Carlos Ponce de León, muerto en un supuesto "accidente automovilístico" en 1977, está desaparecido desde el lunes pasado.

No son tres datos elegidos al azar. El caso Bulacio nos toca a todos los jóvenes a pesar de la distancia temporal porque es un tema de todos los días. Bulacio es uno entre tantos. El caso de Cromañón me toca a mí en lo particular por ser sobreviviente y testigo de la tragedia. Pero la desaparición de Víctor Martínez, que se suma a la del olvidado Julio López, y también a las de Luciano Arruga, Luciano González, Juan Ramón Díaz, Iván Eladio Torres, Elías Gorosito y tantos más, me dejó paralizada.

28 años de democracia y seguimos sumando desaparecidos y muertos a causa de la represión policial e institucional. Incluso dentro de esta era dorada kirchnerista que, por un lado, se distingue por su compromiso democrático, su preocupación por los derechos humanos, libertad de prensa, defensa al consumidor, políticas públicas inclusivas, etcéteras, aunque por otro, se destaca por haber batido récord de muertes a manos del Estado desde la vuelta de la democracia. Es tan extraño este país.

No me refiero a los políticos (quien se atreva a juzgarlos), sino a la sociedad en general. Esa capacidad que tiene para unirse en los momentos más críticos como en algún momento fue el corralito o la inseguridad, y hoy es la ley de medios o la defensa de los "derechos humanos", al mismo tiempo que se hace a un lado ante las luchas estudiantiles, las esporádicas (y por eso irrelevantes) desapariciones, la censura cultural, la desprotección de los jóvenes, el gatillo fácil en constante crecimiento, la trata de personas, las patotas sindicales, políticas y futboleras (que son más o menos las mismas)...

Está muy buena toda esta nueva valorización de la política que surgió en este último tiempo. Y ahora todos sabemos que los medios ocultan cuando no mienten. Sin embargo, la masa sigue dispersa y sólo se amontona y estalla cuando los medios se lo conceden (a excepción de que le toquen la cuenta bancaria, y no digo bolsillo porque ya está gastadísimo de tanto manoseo). No importa si lo dice TN, C5N o 6,7,8. No hay más reacción que la que el medio nos permite. Entonces, ¿qué cambió en este tiempo?

Tal vez haya más libertad de expresión. Consecuencia de la globalización y las nuevas tecnologías más que otra cosa. En los medios hoy se puede decir cualquier cosa, siempre y cuando te mantengas dentro de la escala de grises, nada de pasarte de esa línea que va de un punto a su opuesto. Lo podés hacer pero nadie te va a escuchar, te van a ningunear o, como mucho, te refutarán con argumentos totalmente carentes de sentido pero expuestos muy convincentemente. Yo estoy acá, ¡hola!, y puedo decir lo que quiero. Principalmente, porque no me lee nadie. La Bonaerense podía decir todo lo que quería, hasta que comenzó a correr la voz en Cybersiberia y, de repente, fue alguien. Ya no pudo decir todo lo que quiso.

Es evidente que la justicia nunca va a llegar de la mano de la Justicia, mirándose románticamente con mariposas revoloteando a su alrededor. La justicia sólo puede ser implementada por nosotros mismos, lo que se dice por mano propia, que no es matar al ladrón ni enterrar vivo al asesino. Y es muy poco lo que podemos hacer por nosotros mismos, aunque es bastante más lo que se logra con semejante pequeñez. De hecho, es tan poco que resulta gracioso, pelotudísimo. Tan pelotudo como sacarse el chip de la nuca, borrarse el código de barras e imaginar que se es humano. Un humano que vive en una comunidad de humanos.

Polanesa

4 tuvieron algo para decir:

Polanesa dijo...

- ¿Por qué ha habido tanta protección sobre el comisario Espósito?
- El tema no es Espósito. Cumplir la sentencia de la Corte requiere derogar, y nunca volver a reinstalar, la averiguación de antecedentes, las faltas y contravenciones. Y modificar sustancialmente todo el sistema de punibilidad de menores. Más allá del tema menores, solamente derogar la ley de averiguación de antecedentes implica perder la herramienta más fabulosa de control social con la que cuentan las fuerzas de seguridad. Jamás ningún gobierno lo va a hacer.

(María del Carmen Verdú, abogada de la familia Bulacio y fundadora de CORREPI)

[Has] dijo...

Como varias veces, decir algo más a lo que ya dijiste, por ahí me resulta complicado por no querer ser redundante. Lo que sí puedo aportar, como para sumarle a lo "raro" de este país, es algo en lo que pensé el otro día, justo escribiendo algo por lo de Bulacio. Un parrafito de lo que tipeé decía esto:

Prefiero, por utópico e ingenuo que parezca, pedir justicia. "Tratar de hacer algo", con lo que sea que eso signifique. No se muy bien, hoy por hoy, cómo definir eso. No se qué sería "hacer algo". Hace no mucho metieron preso a Patti, sí.. 30 años después. Con (pocos) desaparecidos en el medio, pero desaparecidos en plena "democracia". ¿Realmente no importan? ¿Cómo es que de repente, una condena 30 años después se transforma en una buena noticia? Para mi, buena noticia hubiese sido enterarme que al muy hijo de puta se le paró el corazón, o algo por el estilo. Entiendo el alivio y toda la infinidad de etcéteras de la gente que peleó por esa condena, y se movió a fin de lograrla, cueste lo que cueste, pase lo que pase. Pero una condena que llega 30 años después, está muy pero muy lejos de ser una buena noticia. Es todo lo contrario.

Entonces, no se. De a poco, a uno cada vez le va saliendo menos eso de seguir tratando de "hacer algo". Porque, como decís, uno ve que no cambia nada, a fin de cuentas.
Lo de la libertad de expresión, también es todo un asunto. Porque pareciera que hasta a eso le encontraron la vuelta, o el costado práctico. Claro, digo, antes por ahí decir algo (realmente decir algo) costaba tanto, o generaba un riesgo tal, que de repente la voz que se llegaba a oír realmente tenía un mensaje. Hoy, en cambio, es tan fácil que todo el mundo dice lo suyo, y la mayoría dice mucho y no hace nada. Cuando el caso es que, muchas veces, teniendo algo para decir, decirlo es justamente "hacer algo". Por ahí, el tema con la actualidad es que genera ese tornado de palabras liberadas sin cuidado que agarra a ese papelito que alguien escribió realmente a conciencia, y lo hace pelota. O lo hace volar hasta algún rincón lleno de basura al que nunca debió pertenecer, y pasa desapercibido.

Pero bueno, por suerte algunos nos seguimos fijando en los detalles. Me parece.

Salute.

Danilo Gatti dijo...

"Utopia" le dicen...

Gaucho dijo...

Es un tema. Lo único nuevo bajo el sol que veo a nivel comunidad es el "Y ahora todos sabemos que los medios ocultan cuando no mienten"
Esto de que en los medios se habla mas de política, de otra mirada que la hegemónica de los grupos económicos, es otra vez de los medios, pero vuelvo a tu cita: Sabemos que todos los medios ocultan cuando no mienten.
Y eso lo aprovechan ellos mismos, acusándose de ocultar y mentir unos a otros. Y vos no sabes a quien mierda creer.
Dan asco los medios, y lo peor es que la mayoría de los periodistas (y de la comunidad en general) quiere ser lo mismo. Hay que ser controvertido y generar impacto no importa como, si hay que mentir se miente, el que tenga mas folouérs y retúits es el mas capito. Y no por hacerse los Andy Kaufmann, sino porque es una forma de tener anunciantes/guita. Así se manejan los medios.

No se si me hizo mas descreído haber estudiado periodismo, medios, edición de audio y video, etc y ver como es cada vez mas fácil truchar algo. Pero no creo casi nada y descreo poco. Creo en mí, en las personas que tengo al lado, en montañas y en las sonrisas que hacen la magia de los rocanroles. En la Justicia, los medios, la comunidad (a nivel masivo como lo es Buenos Aires, o Argentina país)... todavía no, por ahora la movida 6-7-8 no hizo otra cosa que dejármelo aún mas claro.